martes, 30 de julio de 2013

Los estúpidos y el silencio

  ¿Es alguno de vosotros consciente de la cantidad de estúpidos que, constantemente, nos rompen el beatífico silencio a las gentes de bien? Vamos por ahí, tan tranquilos, cuando inopinadamente alguien se empeña en explicarnos (sin requerimiento previo) el porqué del declive de la sociedad occidental o el deambular errático de la cinematografía en España o las inhibiciones sexuales del cangrejo de rio... ¿Realmente todas estas personas tienen una vida tan átona que sienten el deseo compulsivo de escucharse de contino? ¿O será más bien que son tan posesivos que viven angustiados por el ansia de apropiarse indebidamente de nuestra atención? Yo no sé qué ha de ser, pero puedo afirmar, desde mi puesto de sufridor, que el silencio roto es una oportunidad perdida de sentir el paraíso. El silencio que nos roban podría haber sido la antesala del inicio de la teoría filosófica definitiva, o del rescate de un hermoso recuerdo que ahora resultará perdido para siempre. Es, en suma el único espacio realmente íntimo en el que podemos y debemos, de tanto en tanto, encontrarnos con nosotros mismos. Todo esto es lo que nos rompe el supuestamente bienintencionado amigo que, de sopetón, llega y nos pregunta: ¿Te has enterado del último cotilleo sobre la vecina del primo del cuñado del consuegro del paciente de la nieta del presidente de Vayausteasaberdondistán?
    Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura

jueves, 20 de junio de 2013

La soledad y Lila 2

   La acompañaba al levantarse, al acostarse, al comer, al cenar y por supuesto al salir. Al salir a la calle, la terrible calle, llena de extraños que la observaban y la juzgaban, la sentía como un ente que la protegía de todo ataque, de toda intromisión, de cualquier cosa que pudiera dañar su frágil ánimo, su delicado equilibrio.

   Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura

sábado, 1 de junio de 2013

CAPERUCITA A LUNARES 4

    -¿Rubia quien? ¿tu madre?
    -Je, je, je; - comenzó a decir el interpelador interpelado, señal inequívoca de sus oscuras intenciones. Porque, a ver, ¿quién puede llevar buenas intenciones cuando comienza una frase retorciendo y pervirtiendo así algo tan puro como la risa? Juzgándolo así, nuestra heroína se preparó para el subsiguiente combate reconcentrando su atávico poder de joven doncella de barrio dudoso.

    Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura

domingo, 26 de mayo de 2013

La soledad y Lila 1

   Ella, como tantas, vivía con su soledad. La soledad que corroe, pero que poco a poco, con el tiempo, fue suavizando sus aristas. Casi llegaba a ser una compañera, casi una amiga.

    Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura

¡Noticia, noticia!

   Pues resulta que ahora la novela en la que comparto autoría con mi amiga Ana Rosa Diaz sólo aparece a la venta en Amazon, en el siguiente enlace: http://www.amazon.es/cruz-pasi%C3%B3n-ebook/dp/B00CD2720Y/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1369592753&sr=1-1&keywords=la+cruz+de+la+pasion Recuerdo el título: "La cruz de la pasión".
   Hala, hala, a comprar...
   
   Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura

jueves, 23 de mayo de 2013

CAPERUCITA A LUNARES 3

    Hacia el hogar de la progenitora de su progenitora se encaminaba nuestra heroína, cruzando para ello los muy coloridos parajes y barriadas que por el camino se encontraba, cuando desde media distancia la interpeló un agreste aunque alopécico espécimen (calvo, no se me podía ocurrir otra cosa que un lobo calvo), -Eh, tú, rubia.- La llamó; inexplicable ocurrencia pues el cabello de Caperucita era castaño como la madera de... eeeeh... madera. Sorprendentemente la muchacha comprendió que se refería a ella y lo encaró.

    Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura

jueves, 16 de mayo de 2013

No, no te ves.


    Recientemente me ha ocurrido algo curioso, una mañana... no, un momento, fue una noche, entre los ecos de la casa vacía, abandonada por todos los que me abandonaron para evidenciar lo nadie que creían que era yo, fui a mirarme al espejo y... ¡me di cuenta de que no me veía!
    No, no es que me haya convertido en un vampiro, no estoy tan a la moda, simplemente es que me di cuenta de que mi percepción era distinta a la que es cuando me veo en fotografías. Me explico; cuando me veo en una instantánea indefectiblemente me encuentro horroroso (dicen los psicólogos que es cosa del ego) pero en el espejo no me veo feo, la verdad. Intentando descifrar tamaño misterio me concentré en mi imagen ante el cristalino reflejo y poco a poco fui descubriendo la terrorífica realidad de los hechos: Cuando uno se mira al espejo... ¡no se ve!, al menos no vemos con claridad nuestro físico, al menos yo. Lo cierto es que tras observarme en el cristal con azogue recordando recordé que no recordaba exactamente como estaban mis hombros o el cuello de mi camisa, pero sí mis ojos, y ahí estaba el quid de la cuestión. Cuando uno se mira al espejo, aparte de algún detalle que queramos comprobar que está en su sitio, lo que quiere es verse a sí mismo y por eso prescindimos del físico y por eso nos centramos en los ojos, para intentar penetrar por ellos en el alma. De esa forma , si estamos mínimamente en paz con nosotros mismos, siempre nos vamos a ver hermosos, porque así nos lo parece nuestro espíritu.
    O sea, vaya, tanta vuelta para concluir al final que los espejos terminan no sirviendo de nada, ¡con lo que enganchan!
    P.S. Si ahora intentan mirarse al espejo forzando la situación para ver lo que quieren ver, sepan ustedes que todo lo forzado se desnaturaliza por naturaleza; y ahí queda la perogrullada del mes.

    Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura.