-¿Y por donde vive tu abuela, si no es mucho preguntar?
-Pues sí que es mucho preguntar. Que, a ti, ¿que mierda te importa?
-Yo por acompañarte...
-Tu acompaña a la puta de tu hermana si te da la gana, y a mí me dejas en paz, que es lo que tienes que hacer si sabes lo que te conviene.
-¿Y si no?
-Si no te reviento las pelotas de una patá y me largo luego a la chabola de la de los cartones a ver a mi agüela.
-Pues nada princesa, te dejo ir, pero ya nos veremos...

Y con este sagaz y ladino interrogatorio consiguió el lobo conocer el destino de la inocente muchacha y, presto, tramó un plan.
-Una cosa, rubia.
-¿Y ahora qué coño quieres?
-No vayas por la carretera central que están reparando las cañerías y la han cortado.
-¿Y entonces...?
Conozco yo un atajo, vertedero a través...
Que la fortuna os aguarde tras la esquina oscura